El pasado jueves 16 de agosto, el  Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización Panamericana de la Salud/ Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y la Dirección General de Diplomacia Parlamentaria, Cooperación Internacional y Culto de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación (HCDN), organizaron la “Jornada sobre derechos de los consumidores, etiquetado frontal de alimentos y salud”.

La actividad, que contó con la presencia de funcionarios públicos, representantes y especialistas nacionales e internacionales, formó parte de las acciones de cooperación de estas agencias internacionales en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y de las actividades que lleva adelante el Observatorio Parlamentario Agenda 2030 de la HCDN.

Los objetivos del encuentro atravesaron dos ejes principales: brindar cooperación técnica facilitando la experiencia internacional para el desarrollo de políticas regulatorias que permitan un ejercicio pleno de los derechos de los consumidores y contribuir asimismo con las políticas de promoción de la alimentación saludable y prevención de la obesidad, en especial, en la infancia y adolescencia.

En el panel de apertura el, Dr. Rubinstein, Ministro de Salud de la Nación, consideró que “el sobrepeso, la obesidad y la obesidad infantil son problemas serios de salud pública, con impacto en el desarrollo económico” y aseguró que “más del  40% niños, niñas  y adolescentes de nuestro país  tienen sobrepeso u obesidad y esos números están creciendo”.

En este sentido, avanzar en una regulación sobre el etiquetado frontal de los alimentos puede ser, para el Ministro, un puntapié para el desarrollo de otras políticas regulatorias y una buena señal tanto para la sociedad y como para la industria.

Ecuador, Chile,  Perú y Uruguay, son los países de la región que avanzaron en políticas de etiquetado. En Argentina, ya están en marcha las reuniones en búsqueda del mejor formato, mientras se fortalecen los consensos regionales a través del MERCOSUR.

Para la Dra. Ana Mendoza, representante de UNICEF, “Argentina tiene una oportunidad histórica con la presidencia del G20, todas las miradas van a estar puestas aquí. Tiene que ponerse a la altura de las circunstancias”.

“Somos optimistas en que la Argentina puede avanzar en esta causa. Las advertencias textuales, claras, veraces, sencillas y rápidas resultan en un mejor desempeño para proteger al consumidor y garantizar su libertad de elección”, argumentó la Dra. Maureen Birmingham, referente de la OPS/OMS quien a su vez alertó que “América Latina es la región más obesa del mundo y los población de niños y niñas es la más vulnerable”.

De acuerdo a las experiencias internacionales, el etiquetado de los alimentos debe ser sencillo, relevante y útil. A lo que se apunta es a brindar información que modifique el patrón de compras, sobre todo en los grupos más vulnerables con menos educación.

Asimismo y por la evidencia empírica los especialistas prefieren un etiquetado con sistema de advertencias, al estilo Chile. Los sistemas de resumen no resultaron eficaces.

Para Fabio Da Silva, Asesor regional en nutrición y actividad física OPS/OMS, también es importante avanzar en regulaciones que tengan en cuenta el perfil no-nutricional de los alimentos: si son fáciles de masticar, si tienen baja saciedad o una compensación calórica débil, la velocidad de ingesta y la presencia o no de aditivos considerados cancerígenos.

En la misma línea, Jaime Delgado, autor de la normativa peruana en la materia, consideró que “las advertencias no deben premiar a los productos. El etiquetado tiene que estar claro. Como ejemplo es el caso de Ecuador, en el que de acuerdo a la normativa vigente  Coca-Cola es un producto que tiene todo verde. Eso es lo que no debe suceder. Ese no es el sentido”.

La propuesta de Perú es integral, apunta también a la educación nutricional en las escuelas y a la promoción de actividad diaria. Asimismo incorpora la prohibición de venta de comida chatarra en las escuelas y establece que los kioscos o comedores dentro de las instituciones educativas no deben ser concesiones: “son parte de las aulas y de la estrategia educativa, no puede ser un negocio”, aseguró Delgado.

Para Verónica Schoj, Directora de Promoción de la Salud y control de Enfermedades no transmisibles  del Ministerio de Salud de la Nación, los altos niveles de obesidad en la población argentina están relacionados el entorno social, la regulación vigente, la alta oferta de productos no saludables y la baja oferta de alimentos frescos y naturales y la falta de educación nutricional, como así también la ausencia de estándares regulatorios de calidad, basados en evidencia científicia.

Sobre este último punto la especialista advirtió que “22 provincias argentinas tienen regulaciones sobre, por ejemplo,  entornos escolares saludables, pero no tienen medidas adecuadas de estándares, no cumplen con los objetivos de salud pública”.

En lo que respecta a la práctica, “los conflictos de interés son unas de las variables críticas en la implementación de políticas efectivas. Es necesaria la participación de la sociedad civil para contrarrestar esos intereses”, agregó Birmingham y sostuvo que “La OPS/OMS no recibe fondos de las industrias y tiene normas estrictas con socios no estatales”.

Para Stefano Fedele, representante de UNICEF, la prevención del sobrepeso y la obesidad es un tema de salud pública y un derecho humano profundamente relacionado con la protección de la niñez. En relación a este último punto consideró que “el período más eficaz para prevenir es en los primeros años de vida: momento en el que se establecen los patrones de alimentación y actividad física”.

A su turno, Belén Ríos, representante FIC Argentina,  “la baja calidad nutricional, la alta exposición, el poder de las técnicas de marketing y los rótulo poco claros nos obligan a generar de políticas para proteger a consumidores, especialmente niños/as y adolescentes”.

Para Myriam Gorban, Coordinadora de la cátedra libre de soberanía alimentaria, Escuela de Nutrición de la UBA, “el Sistema Alimentario Nacional está en emergencia económica, productiva y financiera” y las principales barreras a las que se enfrenta son “el precio de los alimentos, afectados por la  intermediación y la especulación financiera; la contaminación de los alimentos, tanto en la producción como en la industrialización y la pobreza: hay un porcentaje creciente de niños/as en comedores escolares”.

En relación a la agenda argentina en el próximo Día Nacional de Lucha contra la Obesidad, que tendrá lugar en el mes de octubre, se presentará el Plan interministerial de obesidad infantil (2019-2023) que reunirá el trabajo de las dependencias de salud, educación, desarrollo y agroindustria.

Tal y como comentó Shoj, los objetivos son: fortalecer la educación alimentaria; generar campañas de alto impacto; promover la calidad nutricional en los programas con componentes alimentarios; establecer y/o mejorar políticas regulatorias y promover el consumo de alimentos frescos y naturales.

En el marco del Plan los ministerios ya se encuentran trabajando en regulaciones sobre etiquetado y el establecimiento de estándares de calidad.

Estos temas nos atraviesan como ciudadanos, como consumidores. Argentina está en un problema y las cifras nos interpelan. Existen excelentes proyectos pero no han tenido el acompañamiento para concretarse.

Agradezco haber tenido la oportunidad de participar de un encuentro tan enriquecedor y me comprometo a seguir trabajando desde mi lugar para asegurar y defender el derecho a una alimentación saludable para todos y todas.