La semana pasada en la Comisión de Asuntos Constitucionales, en un intento por justificar el rechazo al desafuero y/o expulsión del diputado Julio De Vido, se mencionó a la Auditoría General de la Nación al pasar y en la mención se dejó entrever que no había emitido opinión sobre la gestión del ex ministro de Planificación. Eso es falso. La Agn, en tanto organismo técnico del Congreso, emitió oportunamente incontables informes de gestión de las áreas bajo la órbita y responsabilidad del ex ministro y detectó entre muchas irregularidades, poca planificación y discrecionalidad en el otorgamiento de obra pública y utilización de los fondos públicos, falencias graves en la seguridad del sistema ferroviario, incumplimientos contractuales de los concesionarios,  perjuicio económico para el Estado en otorgamiento de subsidios, sobreprecios en la compra de material ferroviario.
La AGN habla a través de sus informes. Hoy la Comisión volvió a reunirse. Detallamos uno a uno los informes y advertencias desoídos de la Agn que de haberse atendido en tiempo oportuno y con la responsabilidad institucional que los gobiernos deben a sus ciudadanos hubieran ahorrado recursos públicos millonarios y evitando tragedias humanas.
Sea cual sea el resultado de la sesión de mañana lo que debemos ponderar y valorar es el trabajo técnico profesional de los trabajadores de la Agn, sobre cuyos informes muchas veces se vale la justicia para determinar responsabilidades de quienes abusando de sus facultades como funcionarios públicos perjudican los intereses confiados de los argentinos.
La labor de la Agn no es judicial; sus informes son el brazo técnico del Congreso en su función de control.
Los gobiernos no deben acordarse  de los organismos de control cuando explota un escándalo. Su tarea debe servir para corregir,  para prevenir y para que las gestiones sean más eficaces y transparentes .