Este miércoles la Comisión de Asuntos Constitucionales se reunió en pleno receso legislativo con un extenso temario alrededor de dos temas centrales: el diputado Julio De Vido y los fueros legislativos.

Tras el debate que duró casi cinco horas se aceptó la propuesta de nuestro bloque de llamar a un cuarto intermedio y dictaminar la semana próxima.

Como sostuvo la diputada Graciela Camaño llegamos a la Comisión de Asuntos Constitucionales “con la más absoluta de las responsabilidades” y afirmó que “lejos está de nuestro bloque venir acá a buscar el oportunismo político”.

En ese sentido, el diputado Juan Fernando Bru gge informó que lo que proponemos es un procedimiento. “Proponemos que hoy se tome la decisión en avanzar, que se formulen los cargos y se los comunique fehacientemente a De Vido, para darle la posibilidad de defenderse, estableciendo un plazo de 7 días. Proponemos que el dictamen se firme el martes que viene para, eventualmente, el día posterior poder tratarlo en el recinto”, precisó.

Nuestro planteo no se basa solamente en debatir sobre el desafuero o exclusión de un diputado. Es nuestro deber con los ciudadanos relegitimarnos como cuerpo legislativo. Es por ello importante que no existan dudas respecto de lo que estamos haciendo, como así también atender la excepcionalidad de esta discusión y el carácter personal y único de la sanción que está en discusión. Con responsabilidad extrema, debemos analizar esta situación advirtiendo los posibles aprovechamientos políticos y electorales del caso.

No se trata de un proceso penal. Esas atribuciones le corresponden a la justicia. Se trata de una “sanción de tipo política en un cuerpo político”, tal como sostuvo la diputada  Margarita Stolbizer. Se trata de defender la legitimidad de este cuerpo, ante la multiplicidad de conductas irregulares de uno de sus integrantes.

Tras algunos cruces la comisión comenzó con la lectura de la carta que el diputado Julio De Vido envió a la Comisión. Aquí reproducimos algunos fragmentos:

“En el día de la fecha he recibido una nota firmada por Ud. donde me comunica – por disposición del Presidente – , la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales prevista para el miércoles 19 del cte. a las 11 hrs, detallando los Exptes y temas que se trataran referidos a mi persona, con peticiones de dudosa legitimidad en los términos de la Constitución Nacional, del Reglamento de Funcionamiento de la Cámara de Diputados y de la normativa de fondo y de forma que rige para todos los ciudadanos de nuestro país, sean o no Diputados Nacionales.

No escapa a su conocimiento que durante los últimos diecinueve (19) meses fui víctima de una de las persecuciones más sistemática injusta y meticulosamente organizada que por lo menos yo recuerde y como corolario algunos diputados buscan instalar el tema de los fueros parlamentarios y/o otros promover mi “exclusión” o remoción por inhabilidad moral, lo que me obliga a manifestarme y promover una moción de orden que Ud. sabrá canalizar en los términos del reglamento con el mayor resguardo a mi dignidad y decoro personal, arbitrando las acciones y decisiones que en derecho me corresponden…

En relación a la/las presentación/nes de distintos Diputados, pares míos, sobre mi supuesta “inhabilidad moral “, es claro que el antecedente es la inusitada violencia y la permanente presión sobre el Poder Judicial por el Poder Ejecutivo y los medios monopólicos. Basta recordar al presidente advirtiendo a los jueces federales de que “tengan cuidado”, que actuando de determinada manera no representan la voluntad del pueblo y que si no actúan de otra manera serán “reemplazados por otros”, con el corifeo de su Ministro de Justicia.

El martes, entonces, tras lo decidido en la Comisión llevaremos nuestro dictamen para pedir la exclusión por indignidad del diputado De Vido,  apelando al artículo 66 de la Constitución Nacional que sostiene: “Cada cámara hará su reglamento y podrá con dos tercios de votos, corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el ejercicio de sus funciones, o removerlo por inhabilidad física o moral sobreviniente a su incorporación, y hasta excluirlo de su seno”.